2020 ha sido para todo un año diferente… y personalmente he tratado de no categorizar en sí, si fue un buen año, o si fue un mal año. He sentido por todo lo que veo en mis redes sociales que muchos desean que el tiempo pase rápido y esta historia de terror termine. De lo que estoy segura es que para mi vino lleno de lecciones, algunas que aun sigo procesando.
Mi principal enseñanza ha sido el RENDIRME y ACEPTAR.
- Rendirme ante las situaciones que están fuera de mi control.
- Rendirme al no saber que sigue
- Rendirme ante el pasado, porque muchas sentimos que la pandemia robo meses de nuestra vida
Hoy quiero compartirte esta frase:
“Todo fluye, todo pasa..”, “nada permanece”,
Y ahora que entramos a esta última etapa del 2020, quiero compartirte esta reflexión sobre la importancia de entender que es la impermanencia en los ciclos de la vida y cómo podemos aceptar el momento en el que estamos viviendo todos como humanidad.
Se que han habido muchos sueños que están en lista de espera, viajes, hemos pospuesto planes, en mi caso no he visto a mi mamá y familia en mucho tiempo, no pasaré la Navidad en México, y aun no tengo una fecha en cuando esté planeando volver a buscar un trabajo de tiempo completo, en sí mi vida si ha dado un giro, pero en mi caso no necesariamente lo considero negativo.
Hace poco escuchaba que un amigo muy cercano de mi familia estaba grave en el hospital y he sabido también de personas que están experimentando pérdidas con muy poco tiempo para procesarlas que incluyen: pérdida de trabajo, de familia o de nuestra rutina diaria, a la cual estábamos acostumbrados todos.
El mundo esta pasando por un ciclo. La naturaleza nos enseña con cada estación, con el día y la noche, con el agua en movimiento, con las nubes y entre muchas otras cosas que la impermanencia es la cualidad de todas las condiciones, cualquier situación que afrontemos en la vida. Todas las formas son impermanentes, es decir nada es estático todo cambia.
En nuestra vida hay ciclos de éxito, en donde todo fluye y hay ciclos de fracasos, cuando todo parece caerse y desintegrarse y tienes que dejarlo ir para poder hacer espacio para las cosas nuevas que están por llegar y para que la transformación suceda. Si te aferras y te resistes estás yendo en contra del ciclo y flujo de la vida y eso nos hará sufrir.
El crecimiento personal viene en ciclos, nada en la naturaleza crece siempre.
¿Y cómo podemos estar en un estado de NO resistencia ante los cambios, ante la incertidumbre, ante las pérdidas del 2020? En el libro “El poder del ahora” del escritor contemporáneo Eckhart Tolle nos sugiere que hagamos un hábito el monitorear nuestro estado emocional por medio de la auto observación. Ver dentro de nosotros y preguntarnos:
- ¿Qué siento?
- ¿Qué tipo de pensamientos estoy produciendo?
- Sentir la emoción, ¿Se siente placentera o no placentera?
- Esa energía la elegirías para que viva dentro de ti?
- ¿Tienes alguna elección?
Nos dice que en cualquier situación que nos haga sentir infelices tenemos siempre 3 opciones:
- Alejarte de esa situación
- Cambiarla,
- O aceptarla en su totalidad
Hacernos amigos del momento presente.
Cuando las cosas no salen como nosotras queríamos, tengamos la seguridad de que existe un mejor plan más allá de nuestra razón. Hay que estar abiertas a las oportunidades que vengan después. Cuando nos rendimos y dejamos todo a Dios o un poder muy superior a nuestro mismo conocimiento viviremos en paz y en calma.
Ponemos resistencia al aceptar que algunas personas que pensábamos estarían con nosotros por toda la vida ya no están, qué difícil entender que aquel trabajo que pensamos vendría con muchos logros y gozo resultó venir con una tremenda sensación de insatisfacción y tristeza. Que difícil es después de tener abundancia acostumbrarnos a vivir una vida diferente, sin lujos sin cosas. Pero así es la vida “Todo fluye, todo pasa..”, “nada permanece”,
La resistencia puede ocurrir también en quienes somos, en pensar que somos seres estáticos y en negarnos la oportunidad de cambiar y evolucionar a una mejor versión de nosotros con frases como «Pues así soy” y quien quiera que me aguante”
Cuánto queremos luchar en contra de la edad y del tiempo, para no arrugarnos para conservar lo más que podamos esa juventud a la que nos hemos agarrado el concepto de belleza.
La conciencia de la Impermanencia, nos recuerda que más que pelear contra el mar y su fuerza, un acto de amor es aprender a surfear la ola y dejarnos llevar…
Cualquier situación en la que sientas que es difícil debes de aceptar lo que es.
La aceptación es el fin de todo el drama en nuestra vida
Los ciclos en donde estamos abajo son necesarios para el desarrollo espiritual. Para despertar muchas veces hemos vivido algún fracaso fuerte o algún tipo de pérdida muy dolorosa.
Nuestra propia energía también experimenta cambios en ciclos, no siempre podemos estar al pico de nuestra mejor versión. Habrá momentos en donde también nos sintamos abajo y otro donde nos sintamos excelentes y con la energía al tope. Según Eckhart Tolle algunas enfermedades vienen al pelear y resistirnos a los ciclos de baja energía que son vitales para regenerarnos. Con la tendencia que tenemos por “hacer” y la tendencia de tener un sentido de valía personal e identidad en factores externos como los logros en el trabajo, en el ejercicio, etc esto hace casi imposible para nosotros poder aceptar los ciclos y dejarlos ser. La inteligencia propia de nuestro ser genera un mecanismo de protección y crea una enfermedad para detenernos, para que aquella regeneración pueda suceder.
